


Es difícil no caer en las frases hechas pero cuando una tiene que reflexionar acerca del festejo de un aniversario aparecen .Se hace camino al andar habla de un viaje, de acción.
Fue lo que hice allá por el 2001 en la escuela Familia de Dios cuando sus autoridades me cedieron gentilmente un salón y la confianza, para que yo comenzara con el taller de escritura creativa. Asi se llamó al principio hasta que hubo que darle un nombre que lo definiera .Después de ese comienzo otros lugares fueron albergándolo .Como camino emprendido fui haciendo escalas o visitas y así fue que la Biblioteca Gori me recibió con una calidez sin medida durante un año, luego la librería Ross fue otra parada para seguir, la Casa del artista Plástico agregó sus paredes con arte que escucharon atentas la lectura de los textos que seguían alumbrando los participantes del taller hasta que ese recorrido hace la pausa en su casa actual , Buchín libros, para disfrutar , ya con dos grupos, de esta tarea maravillosa que mezcla el arte con el oficio.
Me gusta llamarlo taller de herramientas. Ahora, leyendo algo sobre Pichón Riviere y Freire sobre el aprendizaje descubro que se habla de esta tarea como un trabajo de parir conocimientos y del grupo como un instrumento de alumbramiento, sostén de búsquedas, de reflexiones, de dudas e incertidumbres.
Palabras: herramientas, arte, oficio, alumbramiento, grupo, reflexiones.Vaya que materia prima. La palabra aparece en el taller leída, oralizada, escrita. Los compartires tienen que ver con descubrir autores de la literatura universal, con la creación, la imaginación, con la hechura del cuento, con la preocupación de la frase bien hecha, la risa, el silencio: esta vez no pude escribir y la certeza de saber que cada semana hay un lugar que nos espera para contener todo esos intereses comunes al grupo.
Más arriba mencioné la palabra alumbramiento. Me servirá para anunciar uno que tiene que ver con esta celebración. Un libro nació como resultado de toda la actividad del taller.”El otro lado de las cosas” es su nombre. Sus padres y madres son los narradores del taller y el 29 de agosto fue presentado en sociedad en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia.
El camino sigue, me detengo a celebrar solo un momento hacia afuera, en realidad esta fiesta se renueva cada semana, es mi disfrute interior, cada vez que busco el autor, la técnica o el cuento que les leeré. Placer que se retroalimenta cuando los participantes del taller entregan lo mejor de cada uno.
Esto habla de una circularidad maravillosa, es el intercambio, el compartir, las ideas, la palabra escrita, la creación, el conocimiento, los sueños, la libertad.
Por todo lo expresado debo agradecer desde el corazón a los que me han acompañado en estos 10 años, cediéndome un lugar y participando de este gozo que significa el gusto por la literatura